lunes, 28 de febrero de 2011

PRINCIPIOS DEL ESPIRITISMO MODERNO

PRINCIPIOS DEL ESPIRITISMO MODERNO



(Elaborados por Allan Kardec, dictados por los Espíritus)


Dios es la inteligencia suprema y causa primera de todas las cosas. Es eterno, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, soberanamente justo y bueno.

El universo es creación de Dios. Abarca todos los seres racionales e irracionales, animados e inanimados, materiales e inmateriales.

Mas allá del mundo corporal, morada de los Espíritus encarnados, que son los hombres, existe el mundo espiritual, habitación de los Espíritus desencarnados.

En el universo hay otros mundos habitados, con seres de diferentes grados de evolución: iguales, más evolucionados y menos evolucionados que los hombres.

Todas las leyes de la Naturaleza son leyes divinas, puesto que Dios es su autor, abarcando tanto las leyes físicas como las leyes morales.

El hombre es un Espíritu encarnado en un cuerpo material. Él peri espíritu es el cuerpo semi material que une el Espíritu al cuerpo material.

Los Espíritus son los seres inteligentes de la creación. Constituyen el mundo de los Espíritus, que preexiste y sobrevive a todo.

Los Espíritus son creados sencillos e ignorantes. Evolucionan intelectual y moralmente, pasando de un orden inferior hacia uno más elevado, hasta la perfección, donde gozan de inalterable felicidad.

Los Espíritus preservan su individualidad, antes, durante y después de cada encarnación.

Los Espíritus reencarnan tantas veces cuantas fueran necesarias para su propio perfeccionamiento.

Los Espíritus evolucionan siempre. En sus múltiplas existencias corporales pueden estacionar, nunca retroceder. La rapidez de su progreso intelectual y moral, depende de los esfuerzos que hagan para llegar a la perfección.

Los Espíritus pertenecen a diferente orden, conforme al grado de perfección que hayan alcanzado: Espíritus puros, que alcanzaron la máxima perfección; Espíritus buenos en los cuales el deseo del bien es lo que predomina; Espíritus imperfectos, caracterizados por la ignorancia, por el deseo del mal y por las pasiones inferiores.
Las relaciones de los Espíritus con los hombres son constantes, y siempre existieron. Los buenos Espíritus nos atraen para el bien, nos sustentan en las pruebas de la vida y nos ayudan a soportarlas con coraje y resignación. Los imperfectos nos incitan para el mal.

Jesús es el guía y modelo para toda la Humanidad. Y la doctrina que enseñó y ejemplificó y es la expresión más pura de la Ley de Dios.

La moral de Cristo, contenida en el Evangelio, es la guía para la evolución segura de todos los hombres; su práctica es la solución para todos los problemas humanos y el objetivo a ser alcanzado por la Humanidad.

El hombre tiene el libre albedrío para actuar, mas responde por las consecuencias de sus actos.

La vida futura reserva a los hombres penas y gozos compatibles con el procedimiento de respeto o no a la Ley de Dios.

La oración es un acto de adoración a Dios. Está en la ley natural, y es el resultado de un sentimiento innato en el hombre, así como es innata la idea de la existencia del Creador.

La oración hace mejor al hombre. Aquel que ora con fervor y confianza, se hace más fuerte contra las tentaciones del mal, y Dios le envía buenos Espíritus para asistirlo. Y es este un socorro que jamás se le niega, cuando es pedido con sinceridad.








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